¿Qué hacer cuando la motivación no está?

Ya estamos diciembre 2020. Para ser honesta, para mí, diciembre siempre ha sido especial de tratar. Llego un poco más cansada, con flojera en algunos casos, con algunos dolores de cabeza, ansiosa, con ganas de hacer muchas cosas, un poco contra el tiempo y con música navideña de fondo que me recuerda que ya se acabó el año. Hemos llegado al último de 12 y… para ser 2020 es doble logro a todo nivel: salud, emocional, laboral y más.

En todos los aspectos de mi vida debo decir que me siento plenamente agradecida. Siempre he sido de ir de frente. Me comparo constantemente con la versión de mi misma de ayer y me critico con cautela para ser una versión mejorada sin desmerecer todo lo que me esforcé hasta hoy. Me cuesta compararme con otras personas, ya que entiendo que cada una tiene un proceso diferente al mío. En este camino, debo reconocer que no siempre soy una persona que tiene la motivación arriba… sobre todo en diciembre, cuando ya estamos cerrando el año y, en otro momento de mi vida, era el mes ideal para pedir vacaciones. Me conozco y sé que mi rendimiento baja por esta época del año (o al menos eso dice mi creencia).

Hace unos días conversaba con una coachee sobre este punto. Todos nos hemos sentido desmotivados en algún momento. A más de alguno nos ha pasado que nos enganchamos con tareas o actividades que tienen un resultado rápido y si no es así, lo dejamos con facilidad ya que no tenemos la motivación suficiente para continuar. Es en este proceso que nos damos cuenta que no es la falta de motivación sino más bien la falta de disciplina.

La motivación está más relacionada con aspectos emocionales con una tarea o actividad. En cambio, la disciplina, es la que nos recuerda lo que tenemos que hacer en beneficio personal o colectivo. Estemos o no de humor “hacemos lo que debemos hacer”.

¡Qué importante es la disciplina en nuestra vida! Este punto me recuerda el yoga que hago por las mañanas, los martes que publico un tema nuevo en el blog, los domingos que comparto un video nuevo por instagram, tender la cama todas las mañanas, escribir por las noches antes de dormir, etc. ¿Crees que siempre quiero hacer yoga por las mañanas? Honestamente, hay días que quiero quedarme durmiendo un poco más de tiempo. Y así como en este caso, con otras actividades de mi vida personal y profesional, es la disciplina la que me recuerda lo que tengo que hacer no lo que necesariamente quiero hacer. Entonces, basada en ejemplo del yoga, es aquí cuando me pregunto la pregunta más valiosa: “¿Para qué?” (aplica para todo) Yo misma me respondo (en el caso del yoga): bienestar emocional. Entonces, ahí la motivación tiene una luz pero para ese momento la disciplina ya me sentó en el mat.

Entonces, ¿Qué hacer cuando la motivación no está? A continuación, quiero compartir contigo 4 acciones valiosas que puedes empezar hacer desde hoy para trabajar en tu disciplina:

1.Establece metas claras

Recuerda que tener una hoja de ruta nos ayudará como ancla para retornar al camino cuando nos sintamos perdidos. Entonces, es importante anotar las los pendientes del día y aquellas tareas no negociables con las que tenemos que cerrar el día. No hay espacio para pensar cómo me siento para empezar a hacer la tarea hasta culminarla. La hago porque es mi pendiente no negociable. Si te hace sentido, puedes resaltar con otro color aquellas actividades que puedes dejar para mañana o para otra fecha establecida. Como siempre digo en los programas de desarrollo personal: “Algún día” es ningún día. ¿Mañana?, todos los días existe un mañana. Sé especifico o específica con tus objetivos.

2. Realiza actividades retadoras en tu vida

A todos nos gusta sentirnos cómodos y seguros. Sin embargo, nada de lo que has logrado hasta hoy estaría presente en tu vida si no hubieras empezado por hacer cosas que para ti representen un reto. Trae a tu vida el hábito de cambiar hábitos. No solo es hacerlo 1 día, hazlo repetidas veces. Familiarízate con la acción de empezar hacer algo desde cero y que culminarlo represente un logro.

3. Recompénsate y celebra tus logros

Recuerda que no existe “logro insignificante” todos son valiosos e importantes. El hecho de culminar exitosamente una tarea o actividad es el mejor motivo para celebrarte. Probablemente es más fácil hacer las cosas con motivación que por disciplina pero es gratificante terminar algo que al principio lo veías lejano, te daba flojera o preferías hacerlo otro día.

4. Cuida tu diálogo interior

El diálogo interior hace referencia a la historia que nos contamos. A esa negociación que haces en tu mente de: “Mejor lo hago mañana”, “Creo que no es importante”, “Ni se van a dar cuenta”, “Creo que no soy capaz”. Esos mensajes que no te generan el impulso necesario para hacer lo que tienes que hacer. Entonces, cuando estés en esa situación pregúntate: “Realmente, ¿Para qué hago lo que hago?” y recuerda que estás trabajando en tu disciplina y ella no da cabida para negociar nada.

La disciplina es el puente entre lo que eres y lo que anhelas ser

David Fischman

¿Qué acción agregarías tú? Cuéntame, me encanta leer lo que comparten.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido !!
Abrir chat
Estamos en linea para atenderte
Hola 👋 ¿En qué podemos ayudarte?