Liderazgo: 6 estilos claves. ¿Cuál es el tuyo?

El liderazgo ha evolucionado con el pasar de los años hacia un liderazgo participativo en donde la persona que asume el rol va más allá de la posición y está al servicio de quienes lo acompañan.

Cada vez somos más personas las interesadas en desarrollar nuestras competencias de liderazgo a todo nivel para trasladar el aprendizaje al equipo. Independientemente del rol en el que te encuentres, puedes ser un líder. De hecho, la base de un buen líder hace referencia a la capacidad de una persona para influenciar en otros con un real sentido de consciencia y contribución tomando en consideración 3 componentes claves:

  • El conocimiento
  • La actitud
  • Las conductas

Ser buen líder, ¿Qué significa? Imagínate que tienes la estructura de la implementación de una mejora en tu equipo de trabajo, tu jefe ya te dio el GO y ahora te toca influenciar en las personas para la ejecución de tu gran idea. ¿Qué posición sería la ideal para ti?

  1. Tomar el éxito como personal, imponer tu posición y opinión e inspirar miedo para que realizan las actividades necesarias.
  2. Compartir el éxito con tu equipo, escuchar, generar entusiasmo e inspira para mejorar. Además, saber el ¿Por qué? y ¿Para qué?.

Recuerda que el buen líder tiene a las personas de cerca y, generalmente, tiene seguidores o los consigue con facilidad desde la construcción de confianza con cada perfil. Por otro lado, el director, jefe y/o líder impuesto tiene empleados o subordinados.

Con información podemos hacer las cosas mejor

El experto siempre será necesario pero se vuelve reemplazable si no cuenta con una actitud realmente humana.

A continuación, comparto contigo 6 estilos de liderazgo basados en la teoría de Daniel Goleman. Cada uno de ellos con el detalle para que reconozcas cuál resuena con tu estilo de comunicación y de personalidad. Es valioso reconocer que no hay perfil malo y que, inclusive, puedes adoptar alguno de ellos según el escenario al que te enfrentes pero recuerda que tendrá un impacto en el clima del equipo:

1.Liderazgo coercitivo: “Yo te diré qué hacer”

Es el líder que manda. Tiene un alto sentido de urgencia y te dará las directrices con precisión. Es probable que no le gusta que entren en mucho cuestionamiento ya que eso puede generar una pérdida de tiempo. Evitará hacer preguntas adicionales.

Te sugiero utilizar este estilo de liderazgo sólo cuando sea necesario, ya que, a largo plazo, este estilo impacta de manera negativa en el clima laboral. Al ser utilizado de manera recurrente puede generar desmotivación, poco compromiso y colaboración por parte de las otras personas. Presta atención plena para reconocer si es una situación de crisis que amerita ser un líder coercitivo.

2. Estilo orientativo: “Puedo guiarte en el proceso”

El líder orientativo tiene claridad del objetivo a corto y largo plazo. Es capaz de influenciar en las personas con entusiasmo. El liderazgo orientativo genera un gran engagement hacia los objetivos y la estrategia de la empresa o equipo. Este estilo mejora el ambiente de trabajo ya que fortalece las relaciones entre las partes. Brinda la libertad necesaria para agregar valor con creatividad en el proceso.

Este estilo suele funcionar bien en la mayoría de los casos ya que genera una gran motivación. Es importante que la persona que asume el rol de líder tenga el mayor conocimiento del proyecto.

3.Estilo afiliativo. “Poner primero a las personas”

Este estilo de liderazgo tiene una gran orientación hacia las personas. Sus esfuerzos principales están orientados en generar relaciones gratificantes entre las partes. Las emociones están primero que las tareas y objetivos. Las personas tienen la libertad de hacer su trabajo en la forma que consideren más eficaz.

Es valioso utilizar el liderazgo afiliativo cuando se espera generar armonía en el equipo, promover la confianza mutua y comprensión, cuando el equipo es nuevo o cuando hay que motivarlos durante situaciones de alto estrés. Si se aplica siempre este estilo, se puede generar la impresión de que se tolera un rendimiento bajo. Por lo cual, podrías acompañarlo con otro estilo.

4. Estilo democrático. ¿Cuál es tu opinión?¿Qué podemos hacer mejor?

Las personas tienen la posibilidad de dar a conocer su opinión lo que genera un incremento en la creatividad y  responsabilidad. El líder democrático busca la toma de decisiones por consenso, las personas que se encuentran en un sistema democrático tienden a ser muy realistas acerca de qué puede o no lograr.

Este estilo funciona bien cuando el líder quiere sentirse más seguro respecto a la mejor dirección a seguir, quiere levantar información o cuando necesita generar nuevas ideas para lograr los objetivos. Este estilo pierde el sentido cuando las personas del equipo no tienen la formación o experiencia necesaria para brindar información relevante.

5. Estilo ejemplar. “Haz lo que yo hago”

Este estilo de liderazgo marca pautas concretas. Generalmente, él tiene clara la dirección y espera que las otras personas vayan en la misma línea sin entrar en muchos detalles. Las personas pueden tener tendencia a sentirse agobiados ante las exigencias de excelencia del líder. Este estilo carece de iniciativa, innovación, opinión y flexibilidad. Si el líder se ausenta, la gente se siente sin dirección ya que están acostumbrados a que el líder establezca las pautas.

Este estilo puede ser útil en ocasiones eventuales. Por ejemplo, cuando tenemos un gran experto en la materia o estamos en una situación nueva dónde solo es el líder es quién sabe qué hace y no hacer y buscamos aprender imitando sus modos de trabajo.

6. Estilo formativo: “Anda, inténtalo y aprende”

Este estilo promueve el desarrollo del talento de las personas. Invita a que aprendan desde su propia experiencia y, en ese proceso, validar sus recursos, herramientas, fortalezas y oportunidades de mejora. Estos líderes suelen brindar tareas que representen un reto para los demás y es consciente que en el proceso pueden equivocarse. Este estilo de liderazgo está centrado en el desarrollo profesional desde el desarrollo personal. Generalmente, motiva a los demás a que tomen iniciativas y genera un ambiente de crecimiento. Este liderazgo busca formar líderes.

Es importante reconocer que funciona bien si los demás tienen conciencia de sus capacidades y desean mejorar su rendimiento. Tiene poco sentido si las personas están esperando que le digan qué hacer, son resistentes a realizar actividades retadoras y aprender y/o mejorar en el proceso.

Cuéntame, ¿Con qué estilo te sientes identificada o identificado? ¡Me encanta leer lo que comparten!

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