¿Cómo gestionar la incertidumbre? 3 acciones claves

Desde que empezó la pandemia hasta hoy se habla de los tiempos de incertidumbre. Estamos transitando por diversos cambios y hay muchos procesos en los que no tenemos control y nos impacientamos por querer saber la respuesta, encontrar certeza y se dificulta gestionar. La incertidumbre tiene muchas caras desde temas personales hasta temas profesionales. Queremos saber la respuesta de qué va a pasar. Es valioso reconocer que este concepto tiene mucho que ver con nuestras creencias. Esas creencias que tenemos ahí, que se han forjado, que forman parte de nuestra identidad, nuestra manera de ver el mundo.

Empezar por reconocer aquellas creencias que nos van a sostener en las diversas situaciones que suceden en la vida y aquellas que quizás nos están limitando y sería muy útil poder sustentarlas, reconocer de dónde vienen y que son necesarias ser atendidas para posibilitar opciones nuevas.

Necesidad constante que haya seguridad en nuestra vida

La incertidumbre significa falta de certeza. A nuestro cerebro le gusta mucho esas creencias que la mayoría de las veces no simplifican la vida y nos posibilitan encontrar resultados. Cuando pasa una situación diferente o de cambio, nuestra creencia fundamental se derrumba, deja al descubrimiento todo un sistema de opiniones y empieza a cuestionar muchas cosas que hasta entonces había considerado verdades. Y nuestro mundo interior, todo nuestro marco de referencia, no vuelve a ser el mismo.

La pandemia, ¡Qué tal reto! pasar de una rutina establecida a una totalmente improvisada que se fue amoldando en el camino.

Entonces, ¿Qué es una creencia? es una opinión que le estoy atribuyendo una calidad de certeza. Las creencias no son ni verdad ni mentira. Las creencias son opiniones que pueden fundamentarse en mayor o menor medida en base a mi marco experiencial pero por sobre todo a hechos. Es muy probable que en esta situación en las que estamos viviendo algunas creencias se hayan derrumbado o desmoronado. Eso nos pone en una situación de falta de certeza, de certidumbre.

Del otro lado encontramos a las emociones. Ellas tienen mucho que ver con las creencias. Las creencias van actuar como detonante a una determinada situación. Por ejemplo, si yo vivo esta situación desde la creencia de que este es el fin del mundo posiblemente me invada la emoción del miedo.Aquí es valioso recordar que las emociones son todas válidas. Como les cuento en los programas de coaching individual, son como “palomas mensajeras”. Si yo en este momento estoy sintiendo miedo, desesperación, desesperanza, tristeza, enfado, ira, alegría, sorpresa y más. Todas esas emociones me están enviando un mensaje. Me están hablando de cómo estoy percibiendo esa situación. Es muy posible que me ocurra que hay algunas de esas emociones que no transito o no me permito en mi día a día. No me siento cómoda con ellas o son emociones que no me reconozco y no les permito ese espacio de cuál es el mensaje que me trae sobre la situación. Recordar que si siento miedo, alegría, miedo, enfado está bien. Está bien si escucho el mensaje que me va a dar esa emoción.

Mirar las emociones como fuente de información valiosa

Ahora, ¿Qué ocurre cuando se juntan las creencias con las emociones? Posiblemente tengamos resultados de decirnos (diálogo interior) algo como: “Esto que me está ocurriendo es un problema” y eso trae consigo una situación de imposibilidad: “Tengo un problema y no puedo resolverlo”. Entonces ¿Podemos cambiar eso? Una invitación a cuestionar tus creencias. Por ejemplo:

  • “Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de los demás. Preguntarte: ¿Qué es bien para ti? ¿Quién tiene que aprobar lo que haces?
  • “Los demás deben actuar de forma considerada y justa”. Preguntarte: ¿Qué es considerada y justa?¿Para quién?
  • “La vida debe ofrecerme unas condiciones buenas y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero” Preguntarte: ¿Quién dijo que era fácil?¿Qué significa que la vida debe ofrecerte?¿Cómo te sitúas en la vida?

Lo que sí sabemos es que no podemos cambiar el AYER pero sí el HOY

A continuación, quiero compartir contigo 3 invitaciones puedes empezar a recordar a partir de ahora para abrazar tu proceso. Estamos juntos:

1.Puedes ser feliz igualmente

La mayoría tiene el deseo que eso que queremos ocurra y que depende de eso ser feliz. Realmente darle la responsabilidad de tu felicidad a una hecho que no puedes gestionar es situarte en un rol de víctima. Empieza a ser más responsable y protagonista de aquí en adelante. Aunque yo no lo deseo y nadie lo desea nos vemos envueltos en diversas situaciones de incertidumbre en nuestras vidas. Puedes pensar en el plan A y también reconocer el plan B de un mismo escenario. También valida tus emociones, no huyas de ellas. Reconocer lo certero dentro de lo que aún no conoces. Recuerda que estarás bien, este hecho será pasajero e igual estarás bien.

2. Mirar en perspectiva

Traza una linea en una hoja de papel reconoce que el inicio es el pasado y el final es el futuro donde se encuentra lo que puede acontecer(que no sabemos). Ver el inicio nos da la posibilidad de ver cómo pasaste otros momentos de mayor, menor o igual incertidumbre y lo sobrepasaste de alguna manera y que lo que estás pasando hoy es una situación pero no es la línea completa. Si nos ampliamos, alejamos y miramos en perspectiva podemos darnos cuenta que no es tan gigante como creíamos.

3. Vuelve constantemente al presente

Utilizo con frecuencia el aquí y el ahora, pero hay muchos procesos y situaciones que no tengo mayor control. Lo único toca es esperar a una respuesta. Puedo continuar sin saber si eso incierto será bueno o no. Algo que es muy útil es marcar por plazos para saber qué día sabré esa respuesta y me propongo un plazo para ocuparme en esa situación y no preocuparme con anticipación. Me doy cuenta cuantos días faltan y en los días pendientes procuro estar activa, ocupada estar haciendo otro tipo de cosas, ya que le asigné un tiempo para ocuparme, por lo cuál no necesito dedicarle tiempo hoy. Mientras tanto hago otro tipo de cosas, cada vez que viene a mi mente y reconozco que hasta 2 días antes no puedo hacer nada. Voy gestionando mi tiempo en el presente y ponerle atención a lo que estoy haciendo en este momento y que en este momento no existe nada más que lo que estoy haciendo en este momento. En este caso, por ejemplo, escribir esta entra del blog, en tu caso leerlo con atención plena.

Ahora cuéntame, ¿Qué te pareció esta nueva entrada? Me inspiré para poder escribirla. Espero te haya gustado y me dejes tu opinión en los comentarios. ¡Te envío un abrazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido protegido !!
Abrir chat
Estamos en linea para atenderte
Hola 👋 ¿En qué podemos ayudarte?