¿Cómo fortalecer la confianza en uno mismo? 5 acciones diarias

Dedícale tiempo a cuidar a la persona más valiosa que te va a tocar conocer en la vida

Nuestra seguridad está basada en todo aquel concepto que hemos creado de nosotros mismos. Nuestras experiencias de profundo aprendizaje. Nuestros logros, fracasos, juicios y creencias. Siempre estamos preguntándonos, ¿Qué puedo hacer para agradar a los demás?¿Qué puedo hacer para cubrir las necesidades de otros? queriendo cumplir lo que considero “correcto” o “ideal” para otros según los esquemas que nosotros mismos creemos que los demás esperan. En una posición donde le doy la responsabilidad a los demás sobre mi nivel de bienestar y satisfacción, mi seguridad en la vida.

Entonces, es momento de empezar a cubrir y atender nuestras propias necesidades. Nuestra responsabilidad es empezar a fortalecer la relación con la persona más valiosa que nos va a tocar conocer en la vida: nosotros mismos. Empezar a ser responsables de nuestra seguridad.

Empieza a tomar acciones que te empoderen y no que te limiten.

Hace unos días conversaba con una coachee y me decía que ella hacía bien su trabajo, callada, tranquila y luego, cuando empezaban a preguntar, ¿Y quién hizo este trabajo? y empezaban a mencionar su nombre, sentía mucha responsabilidad y daba pasos hacia atrás (es decír, sentía que retrocedía en su rendimiento). No se siente cómoda con el reconocimiento por que le da miedo no cumplir con los parámetros que ella cree que otros tienen establecidos sobre su trabajo. En las reuniones, puede tener muy buenas ideas pero prefiere quedarse callada por temor al error o al qué dirán.

A esta misma coachee, he tenido la oportunidad de ver activamente participando en dinámicas, haciendo preguntas y, hasta inclusive, liderando en el Programa de Habilidades Blandas. Entonces, le pregunto, ¿Qué cambió? Y concluimos en que la raíz tiene mucho que ver con la historia que se cuenta. Ella pensaba que en el grupo del programa no la iban a juzgar, que podía ser ‘ella misma’. Nadie le dijo que sería así, ella sola se contó esa historia. En este proceso de preguntas y respuestas, nos dimos cuenta que en el trabajo pasaba lo mismo. Se estaba contando una historia equivocada.

Ella brilla con luz propia, solo que alguna veces guarda eso más valioso en un cofre, en una cajita. ¿Y a quién no le ha pasado? Nos olvidamos que lo más valioso que tenemos es nuestra autenticidad. Somos dueños de nuestros logros y también de nuestros errores, esperamos que alguien venga de afuera y nos lo diga. Toca empezar a ser y hacer fuera del cofre, fuera de la caja.

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros: Está dentro de todos y cada uno.
Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

Marianne Williamson

La realidad es que cada uno de nosotros estamos viviendo nuestra propia historia de evolución. Llega a nuestra vida lo necesario para nuestro proceso de crecimiento. Lo que delimita lo que hoy somos y lo que queremos llegar a ser. Inclusive, lo que hoy somos y en algún momento fuimos. Nada de lo que somos hoy en día sería sin lo vivido.

¿Cuándo fue la última vez que sentiste miedo de no poder lograr algo? La falta de confianza en uno mismo tiene que ver mucho con nuestros miedos. Miedo al fracaso, al rechazo, al qué dirán, a lo que pasará.

En los programas de coaching individual hago un dibujo de una pista con una piedra gigante en medio y hago la pregunta de ¿Qué hay al otro lado de esta piedra gigante? generalmente todo lo bueno que quieres hacer, decir o que suceda en la vida… y cuando pregunto: ¿Cómo se llama esta piedra? La mayoría me responde miedo. En este proceso atendemos a esta piedra. Lo más valioso es darnos cuenta. Nadie puede gestionar lo que no conoce, reconoce, valida, asume, se hace responsable.

El miedo es algo natural en los seres humanos. También podemos sentir miedo a cosas comunes como viajar a un lugar desconocido, hablar con alguien nuevo, comer algo que no habíamos probado antes. El miedo ha permitido a nuestros antepasados a sobrevivir pero para sobrevivir tenían que ser cautelosos, sus acciones debían estar limitadas y dentro de su zona de confort para mantenerse a salvo. Hoy el peligro no es tan extremos pero aún así sentimos el mismo miedo. La clave es expandir la zona de confort tomando acción.

Entonces, ¿Cómo podemos empezar a sentirnos más seguros? A continuación, quiero compartir contigo 5 acciones claves que puedes empezar a realizar a partir de ahora o en el momento en el que tú lo decidas.

1. Cuida tu imagen

Sé que muchas personas estamos trabajando desde casa y, muchas veces, nuestra manera de ser productivos es sintiéndonos cómodos, entonces recurrimos a utilizar prendas que conecten con ese estado como por ejemplo pijama o buzo. Independientemente de tu modalidad de trabajo actual (presencial o remota) te invito a empezar a tomarte cada día nuevo como una oportunidad para sentirte bien contigo, regálate el espacio de alistarte, cambiarte de ropa, no necesariamente una incómoda, una con la que tú consideras que luces bien, péinate, un poco de perfume a pesar que no salgas de casa, un poco de maquillaje si así lo consideras necesario. Lo más importante es que te asegures de sentirte bien con la imagen que ves en el espejo, esa será la imagen que proyectarás hacia afueras. Siempre la relación contigo primero y te darás cuenta del cambio en tu relación con los demás. Nuestra imagen será el espejo de nuestra vida, nuestras decisiones, nuestro trabajo. Por lo cual, procura cuidar de ella.

2. Sonríe con frecuencia

Hay una serie de procesos cerebrales que benefician a nuestro cuerpo al sonreír: segregamos endorfinas y nos oxigenamos; lo que hace que envejezcamos un poco más lento y reneguemos un poco menos. Hay estudios que revelan que sonreír a propósito hasta que se eleven los pómulos y se noten las líneas de la sonrisa es un mensaje a nuestro inconsciente de “todo está bien” (a pesar de que las cosas podrían estar mejor). Hay momentos en los que nos cuesta un poco más, sobre todo en momentos de fastidio, sobre carga, etc. Hay un tip super práctico que podrías intentar: sostener un lápiz horizontalmente entre los dientes mientras sonríes y contar hasta 60 mentalmente. Adicionalmente, inhalar y pensar: “Al inhalar, calmo mi cuerpo y mente” y al exhalar: “Al exhalar, sonrío” (y sonreímos con nuestra cara y a consciencia). Una invitación a tener mejor disposición hacia la vida… y agradecer el hecho de estar aquí y ahora. También están los beneficios en nuestra relación con las personas que nos rodea. La parte blanca de los dientes envía el mensaje de que eres una persona confiable, además una persona que sonríe no necesita decir que se siente segura de sí misma ya que es lo que proyecta sin decir nada.⠀⠀⠀

3. Sé agradecido o agradecida



Cuando estamos en piloto automático es mucho más complicado conectar con el lado bueno de las cosas. De hecho, no nos damos espacio para pensar en ello. El día a día nos gana, estamos todo el tiempo pensando en el hacer y en el tener y nos vamos alejando del ser. No esperes grandes hitos para sentirte agradecido o agradecida de todo lo que te rodea. Nada de lo que te acompaña hoy en día lo des por sentado, agradece todo lo que hoy es parte de tu vida. Una persona que vive en gratitud es una persona que vive en confianza y seguridad consigo misma. Una persona que se queja con frecuencia vive en el rol de víctima de situaciones y personas. Tú elijes quién quieres ser de aquí en adelante.

4. Cuida tu energía

Encuentra una actividad que te invite a moverte. Mover la energía estancada para hacer posible que las cosas sucedan. Puedes hacer ejercicios, bailar, limpiar tu casa, saltar soga, salir a correr, sacar a pasear al perro… cuando te ejercitas liberas endorfinas e incrementas la energía personal. Cuida tu energía como el tesoro más preciado: lo que ves, haces, escuchas, dices, con quién te relaciones, tus objetivos, tu propósito. Empezar a realizar actividades retadoras en tu vida, validará que eres capaz de ser todo lo que quieras ser, lo que traerá como consecuencia sentirte más seguro o segura de ti.

5. No busques agradarles a todos

La idea de esperar agradarle a todos es vivir esperando cubrir las expectativas que crees que otros tienen de ti. A mi también me ha pasado, he querido agradarle a todas las personas con las cuales me he rodeado. Es realmente agotador vivir con la necesidad de que otras personas confíen en ti antes que tú trabajar en esa confianza contigo mismo o misma. Es un desperdicio total de energía ya que cada persona tiene un mundo emocional diferente. Puedes encontrarte a personas que no les agradas si no haces lo que ellas dicen, personas que viven enojadas con la vida, personas que no se expresan ni comunican con nadie… UFFFF, los seres humanos somos todo un mundo. Deja que las demás personas vivan su vida como la desean, tú preocúpate por la tuya y de vivirla de la mejor manera posible. Es lo que está dentro de tu rango de control. La seguridad que estás buscando allá afuera reside dentro de ti.

Amarse a uno mismo es el comienzo de un romance de por vida

Oscar Wilde

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