4 cambios en tu lenguaje cotidiano para mejorar tu vida

En cada programa de coaching individual, conversamos a cerca de lo valioso que es atender la narrativa que nos acompaña a diario, reconocer aquella que no nos agrega valor. El lenguaje muestra el pensamientos y los patrones por los cuales nos regimos. Los patrones pueden ser limitantes: limitando pensamientos y acciones, lo que termina limitándonos la vida.

La buena noticia de reconocerlo y tener información es que podemos hacer las cosas mejor.

A continuación, quiero compartir contigo 4 palabras claves que escucho se repiten con frecuencia como un factor limitante en el lenguaje cotidiano. Tanto lo que nos decimos a nosotros mismo, como lo que decimos a los demás. Es valioso empezar con pequeños cambios para empezar a mejorar nuestra vida.

1. “Definitivamente” por “En mi opinión”

Es importante diferenciar una opinión de un hecho. Es en este punto donde nace el juicio. Las personas hacemos juicios de nosotros mismos y también de los demás. Es valioso reconocer que ellos están basados en creencias que pueden ser erróneas. Por lo cual, cuando demos a conocer una opinión, es preferible hacerse cargo desde el momento en el que lo decimos: “En mi opinión…”

2. “Todo el mundo” por “Tal perfil de personas”

Cuando generalizamos, de algún modo, nos incluimos. Tomamos ejemplos específicos y lo usamos para comprender temas generales. Cuando utilizamos, “todo el mundo” o “nadie”, así como también “siempre” o “nunca”, nos cerramos a la idea que no hay excepciones de lo que sucede. Esta palabra nos limita y nos invita a percibir la realidad como un hecho general que hasta inclusive puede ser exagerado. Es por eso, que será valioso realizar el cambio por palabras específicas.

3. “Debería” por “Yo quiero”

La sensación de presión por hacer algo, nos genera obligación y nos aleja de hacerlo con un real sentido de conciencia. Por lo cual, es importante reconocer los momentos en los cuales utilizamos “debería”, “debo”, “podría”, “tengo que”, “necesito” para luego reemplazarlo por un “yo quiero” para involucrarnos en la actividad a conciencia y alineado a nuestros valores. Asimismo, si reconoces que con frecuencia utilizas “no debo, “no debería” puedes hacer el cambio por “no quiero” para darte cuenta sobre qué es lo que te aleja de aquella actividad y no te hace sentido.

4. “Pero” por “y”

Cuando utilizamos “pero” es una manera de descalificar o negar lo que expresamos con anterioridad. El “y” vincula lo que dijimos al inicio con lo que estamos por continuar. Por ese motivo, la próxima vez que tengas una conversación te invito a evitar el “pero” y empezar a incluir el “y”.

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